LOS NEUROTRASMISORES Y LOS NEUROPÉPTIDOS

LOS NEUROTRASMISORES Y LOS NEUROPÉPTIDOS

         Las neuronas tienen la capacidad de producir y segregar mensajeros químicos especiales conocidos como neurotrasmisores. En las sinapsis, la llegada de un impulso causa una inmediata secreción de moléculas, que difunden en el espacio entre las neuronas, actúan sobre sitios receptores específicos en la membrana postsináptica, así alteran la actividad eléctrica de la neurona receptora. Las sustancias que actúan como trasmisoras en el cerebro o que se sospecha que lo hacen, tienen acciones excitatorias o inhibitorias sobre las neuronas. Los trasmisores se ubican en grupos neuronales específicos, cuyos axones se proyectan sobre otras regiones cerebrales específicas. Las investigaciones han revelado que los efectos conductuales de muchas drogas y neurotoxinas, dependen de su habilidad de alterar o modificar la trasmisión química entre neuronas, también esto se ha relacionado con la etiología de las enfermedades mentales.

         Los procesos de trasmisión química requieren una serie de pasos; síntesis, almacenamiento, secreción, reacción con el receptor y finalización de la acción del trasmisor. La investigación sobre estos pasos ha señalado el mecanismo de acción de drogas psicoactivas,  ciertos trastornos neurológicos y mentales se pueden relacionar con defectos específicos en los mecanismos sinápticos.

         Es probable que los Neurotrasmisores sean mucho más de cien, son muy diversos pero pueden clasificarse  en Neurotrasmisores de molécula pequeña y los Neuropéptidos (Purves D. y otros 2004)

         El triptófano, la tirosina y la colina son precursores de neurotrasmisores. El triptófano es convertido en las terminaciones de ciertas neuronas en el neurotrasmisor serotonina. En otras neuronas la colina es convertida en el neurotrasmisor acetilcolina. En otra población neuronal, la tirosina sirve como precursor de dopamina, norepinefrina y epinefrina, las que son llamadas en conjunto catecolaminas trasmisoras. La síntesis aumentada puede incrementar la producción y secreción de moléculas  trasmisoras por parte de la neurona cuando ésta es estimulada, también amplifica la trasmisión de señales de la neurona a las células por ella inervada. La conversión de triptófano en serotonina está influida por la proporción de carbohidratos en la dieta. La colina y la tirosina amplían la trasmisión selectivamente, la incrementan en algunas sinapsis y no lo hacen en otras, lo que pudiera ser explotado en la terapéutica. La cantidad de triptófano disponible en el cerebro para ser convertido en serotonina depende no sólo de la cantidad de triptófano en el plasma, sino también de los niveles plasmáticos de otros aminoácidos: tirosina, fenilalanina, leucina, isoleucina, valina. Aunque la cantidad de nutrientes puede influir la síntesis de un neurotrasmisor en la terminación presináptica de una neurona, no necesariamente el nutriente aumenta la trasmisión de impulsos a través de la sinapsis; el  nutriente también puede incrementar el número de moléculas trasmisoras segregadas por un grupo de neuronas en la unidad de tiempo (Wurtman R. 1982).

         La serotonina se localiza en grupos discretos de neuronas en las regiones del rafe, de la protuberancia y del tronco encefálico superior; estas células envían proyecciones difusas al telencéfalo y el diencéfalo, también han sido implicadas en la regulación del sueño y la vigilia (Purves D. y otros 2004).

La dopamina es producida por la acción de la DOPA descarboxilasa sobre la DOPA. Si bien está presente en varias regiones encefálicas, la principal área del encéfalo que contiene dopamina es la sustancia negra.

La síntesis de noradrenalina requiere dopamina betahidroxilasa, la cual cataliza la producción de noradrenalina a partir de la dopamina. Las neuronas que sintetizan la noradrenalina están restringidas en gran medida al locus coeruleus, un núcleo del tronco encefálico que se proyecta difusamente en el mesencéfalo. Estas neuronas son especialmente importantes para modular el sueño y la vigilia. La adrenalina está presente en niveles mucho menores  en el encéfalo que cualquiera de las otras catecolaminas.

         Las dos enzimas principales involucradas en el catabolismo de las catecolaminas son la monoaminooxidasa (MAO) y la catecol O-metiltransferasa (COMT), ambas presentes en el interior de las terminaciones nerviosas catecolaminérgicas y son los blancos de muchos agentes psicotrópicos.

         La histamina es producida a partir del aminoácido histidina por una histidina descarboxilasa. Se observan concentraciones elevadas de histamina y de histidina descarboxilasa en el hipotálamo, desde donde las neuronas histaminérgicas envían proyecciones escasas pero difusas a casi todas las regiones del encéfalo y la médula espinal (Purves D. y otros 2004).

         La síntesis de neurotransmisores de molécula pequeña se desarrolla localmente en las terminaciones presinápticas. Las enzimas necesarias para la síntesis de neurotransmisores son transportadas hasta el citoplasma de la terminación nerviosa a una velocidad de 0,5 a 5 mm por día por un mecanismo conocido como transporte axónico lento. Las moléculas precursoras utilizadas por estas enzimas suelen ser captadas en la terminación nerviosa por proteínas de transporte que se encuentran en la membrana plasmática de la terminación (Purves D. y otros 2004).

         Existen pruebas convincentes de que muchas neuronas contienen y liberan dos o más neurotrasmisores diferentes. Cuando hay más de un trasmisor dentro de una terminación nerviosa, las moléculas se denominan cotrasmisores. Cada clase de trasmisor es generalmente empaquetada en una población separada de vesículas sinápticas, existen casos en los cuales se presentan dos o más cotrasmisores en la misma vesícula sináptica (Purves D. y otros 2004).

         Como ya vimos, las moléculas neurotrasmisoras son preparadas por la modificación de una molécula precursora, casi siempre un aminoácido, a través de una serie de reacciones enzimáticas. Cuando las vesículas están llenas de moléculas de trasmisor, se asocian con la membrana presináptica y se fusionan con ella en respuesta al influjo de calcio. La llegada de un impulso nervioso a un axón terminal, causa la descarga por exocitosis de gran número de moléculas trasmisoras en el espacio intersináptico. Los receptores son moléculas proteicas grandes ubicadas en la membrana celular que corresponden a la configuración del trasmisor, con la precisión y especificidad de una llave en una cerradura. La interacción tridimensional del trasmisor con el receptor inicia una secuencia de eventos; puede causar inhibición o excitación neuronal, o la contracción de una célula muscular, o la manufactura, o la secreción de hormonas en una glándula. El potencial eléctrico generado por un trasmisor es excitatorio o inhibitorio, esto depende del ión específico que se mueve y a la dirección del  movimiento. El GABA tiene un receptor cuyo poro es permeable selectivamente a iones cloro que son electronegativos, cuando estos iones fluyen a través de los poros abiertos en la célula diana, se incrementa el voltaje a través de la membrana y se inactiva la célula por un tiempo.

         Las aminas biógenas neurotransmisoras establecidas son, histamina, serotonina, las tres catecolaminas: norepinefrina (noradrenalina), epinefrina (adrenalina) y dopamina.

         La dopamina y la norepinefrina incrementan o disminuyen las concentraciones de un segundo mensajero en las células diana; el segundo mensajero media los efectos bioquímicos o eléctricos del trasmisor o primer mensajero, el segundo mensajero es la molécula pequeña adenosin monofosfato cíclico (AMP cíclico), el descubrimiento de ésta le valió a Earl Sutherland jr. el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1971.

Existen dos clases principales de receptores: aquellos en los cuales la
molécula receptora también es un canal iónico, y aquellos en los cuales el receptor y el canal iónico son moléculas separadas. Los primeros se denominan canales iónicos regulados por ligando y dan origen a las respuestas postsinápticas rápidas que en los casos típicos duran sólo algunos milisegundos. Los últimos se denominan receptores metabotrópicos y producen efectos postsinápticos más lentos que pueden durar mucho más. Los receptores metabotrópicos  afectan indirectamente a los canales iónicos postsinápticos al activar moléculas transductoras denominadas proteínas G, que pueden alterar las propiedades de los canales iónicos directamente o pueden activar vías de segundos mensajeros intracelulares que luego modulan los canales.

Los potenciales postsinápticos se denominan excitatorios si aumentan la probabilidad de que se desarrolle un potencial de acción postsináptico e inhibitorios si disminuyen esta probabilidad. El hecho de que una respuesta postsináptica sea excitatoria o inhibitoria depende del tipo de canal que está acoplado con el receptor. Los excitatorios siempre despolarizan a la célula postsináptica, los inhibitorios pueden hiperpolarizarla o despolarizarla.

 
En muchas sinapsis los trasmisores se fijan sólo a los receptores
sobre la célula postsináptica que subyace directamente a la terminación presináptica, en estos casos, el trasmisor actúa sobre distancias menores de un micrómetro. En otras sinapsis, los neurotrasmisores difunden localmente para alterar las propiedades eléctricas de múltiples células postsinápticas y a veces presinápticas en la vecindad de los sitios  de liberación presináptica.

Aunque por lo general, la distinción entre los neurotrasmisores y las
hormonas es clara, una sustancia puede actuar como neurotransmisor en una región del encéfalo mientras sirve como hormona en otro sitio como la vasopresina y la oxitocina (Purves Dale y otros 2004)

La dopamina actúa con dos tipos diferentes de receptores en el
cerebro: Los receptores D1 que funcionan a través de un segundo mensajero del sistema AMP cíclico, y los receptores D2 que no lo hacen así. La familia D1 está compuesta por dos subtipos D1 y D5, la familia de los D2 está constituida por tres subtipos D2, D3 y D4. El receptor D2 se encuentra en abundancia en la glándula pituitaria anterior, su activación ha estado asociada con la regulación de la secreción de hormonas de la pituitaria. La activación de los D1 inhibe la actividad de las neuronas dopaminérgicas tuberoinfundibulares e incrementan la secreción de prolactina. Los receptores D1 participan en la estimulación de la actividad adenilciclasa, los receptores D2 inhiben la actividad de esta enzima.

Una vez que la molécula del trasmisor se ha ligado a un receptor se
debe inactivar, algunos trasmisores son inactivados por enzimas. Después que la norepinefrina es segregada de la terminación axónica, algunas moléculas son recapturadas, y otras son destruidas por la enzima catecol-O-metiltransferasa (COMT) que es extracelular. Las moléculas que son recapturadas, pueden ser destruidas por la monoaminooxidasa (MAO) que está presente en el interior de la terminación nerviosa o son recicladas a las vesículas sinápticas. Mecanismos semejantes han sido descritos para otros trasmisores como dopamina, serotonina, y GABA (Inversen L. 1979). Para la mayoría de los neurotransmisores de molécula pequeña existen trasportadores que eliminan los transmisores o sus metabolitos de la hendidura sináptica, o regresan  estas moléculas  a la terminación presináptica (Purves D. y otros 2004).

Los criterios que debe reunir toda sustancia para ser identificada como agente neurotrasmisor son:

  1. La presencia del agente en el tejido neural unida a mecanismos específicos responsables de su síntesis, degradación, recaptación, o inactivación.
  2. La liberación demostrable del agente en las terminaciones nerviosas.
  3. La demostración de receptores específicos para el agente en las membranas postsinápticas.
  4. Semejanza de acción en la zona postsináptica, entre la trasmisión natural y la provocada por el agente candidato a NT.
  5. Bloqueo de la acción sináptica por antagonistas específicos del agente sospechado.

Una evidencia considerable sugiere en la actualidad que varias purinas, ATP, adenosina, y AMP deben agregarse a la lista de neurotransmisores. Se ha demostrado que más de cien polipéptidos cumplen al menos algunos de los criterios para neurotransmisor. El hecho de que las purinas  desempeñen o no, un papel en la trasmisión sináptica,  depende de la presencia de los receptores purinérgicos cerca de los sitios de liberación, de su distribución allí, o de ambos.

Las sustancias que no cumplen con todos los criterios se denominan neurotransmisores putativos (Purves D. y otros 2004)

  El ATP actúa como neurotransmisor excitatorio en la periferia, también se  han demostrado acciones postsinápticas del ATP en el SNC, específicamente  en las neuronas del asta dorsal y en un subgrupo de neuronas del hipocampo. (Purves Dale y otros 2004)

         En la síntesis de la norepinefrina el material precursor es el aminoácido tirosina, que es tomado de la sangre. La tirosina primero es convertida en la sustancia intermediaria LDOPA, una segunda enzima convierte a ésta en dopamina, una tercera enzima convierte a la dopamina en norepinefrina. El neurotrasmisor se acumula en las vesículas sinápticas ubicadas en el axón terminal, hay miles de vesículas sinápticas en una sola terminación, cada una de las cuales contiene entre diez mil y cien mil moléculas de trasmisor.

 Mucha de la norepinefrina contenida en el cerebro está concentrada en las neuronas del locus ceruleus, los axones de estas neuronas se dirigen a regiones diversas como el hipotálamo, el cerebelo y el cerebro anterior. Los sistemas norepinefrínicos han sido vinculados con el mantenimiento de la vigilia y con la regulación del humor.

Las neuronas que contienen dopamina se concentran en las regiones del cerebro medio conocidas como sustancia nigra y tegmentum ventral. Muchas de estas neuronas proyectan sus axones al cerebro anterior, se piensa que están comprometidas en la regulación de la respuesta emocional; otras terminan en el cuerpo estriado, donde parecen tener un papel crucial en el control de los movimientos complejos. El tracto tuberoinfundibular es otra vía dopaminérgica, las neuronas se encuentran en el núcleo arciforme y terminan en la eminencia media y en la hipófisis, están comprometidas en la inhibición de la secreción de la prolactina hipofisiaria.

Ha sido sugerido que cerca del 60% del ácido metoxihidroxifenilglicol (MHPG) metabolito de la norepinefrina en el humano, puede provenir del metabolismo del SNC (Maas 1979 citado por Walid 1982). El ácido homovanílico urinario (HVA) es el metabolito de la dopamina en el humano (Nagatsu T 1973 citado por Walid 1982), se ha sugerido que el 45% del HVA plasmático proviene del metabolismo de la dopamina central y que el HVA en orina deriva exclusivamente de la sangre y no del metabolismo renal de la dopamina (Kopin 1978 citado por Walid 1982). También se ha sugerido que cerca del 33% del HVA urinario en el adulto sano es derivado del metabolismo de la dopamina en el SNC (Maas 1979 citado por Walid 1982).

La serotonina está concentrada en núcleos neuronales del rafe. Las neuronas se proyectan al hipotálamo y a muchas otras regiones cerebrales. Se piensa que la serotonina está comprometida en la regulación de la temperatura, en la percepción sensorial y en el inicio del sueño.

La serotonina estimula la secreción del factor liberador de corticotropina en el hipotálamo, también incrementa la inhibición ejercida por el cortisol circulante sobre el factor liberador de corticotropina. La serotonina parece jugar un doble papel en la modulación de los niveles de esteroides circulantes (Brown P. and Brawley P. 1983).

La acetilcolina es el neurotransmisor de las uniones neuromusculares, en las sinapsis de los ganglios simpáticos y parasimpáticos del sistema nervioso autónomo periférico, y en muchos sitios en el interior del SNC. Dos grupos neuronales colinérgicos importantes son el complejo  nuclear de la base del encéfalo anterior y los núcleos colinérgicos del tegmento del tronco encefálico.

         La acetilcolina es sintetizada en las terminaciones nerviosas a partir de la acetilcoenzima A (acetil CoA) y colina en una reacción catalizada por la colina acetil transferasa (CAT). Las acciones postsinápticas de la acetilcolina no son terminadas por recaptación sino por una enzima hidrolítica potente, la acetilcolinesterasa (AChE). Esta enzima es concentrada en la hendidura sináptica y tiene una actividad catalítica muy alta, hidroliza la acetilcolina en acetato y colina. Las terminaciones nerviosas colinérgicas contienen un trasportador sodio dependiente de alta afinidad que capta la colina producida por la hidrólisis de la acetilcolina (Purves D. y otros 2004).

A lo largo de los últimos diez años se han ido acumulando evidencias que establecen que el ácido gamaaminobutírico (GABA) y  la glicina son trasmisores inhibitorios del SNC, esta acción inhibitoria, que es debida en parte a hiperpolarización de la membrana postsináptica, se cree que se genera de forma exclusiva por un aumento de la permeabilidad al cloro. Existen evidencias importantes de que el GABA es el trasmisor despolarizante liberado en las sinapsis axoaxónicas responsables de la inhibición presináptica de las fibras aferentes primarias espinales (Nicoll R. 1982). Hasta un tercio de las sinapsis en el encéfalo parecen utilizar GABA como su neurotransmisor, se encuentra principalmente en las interneuronas de circuitos locales, las células de Purkinje del cerebelo brindan un ejemplo de una neurona de proyección GABAérgica.

El GABA es sintetizado a partir del glutamato por la enzima ácido glutámico descarboxilasa (GAD), la cual se encuentra casi exclusivamente en las neuronas GABAérgicas. La GAD necesita para su actividad un cofactor, el fosfato de piridoxal que deriva de la vitamina B6.

La glicina inhibe la descarga de las neuronas motoras de la médula espinal y el tronco encefálico, pero tiene un efecto débil sobre las neuronas de la corteza cerebral (Purves D. y otros 2004).

Los datos que soportan a la glicina como neurotrasmisor son los siguientes:

  1. Variaciones regionales de los niveles de glicina en el SNC correspondientes a localización de interneuronas inhibitorias.
  2. Evidencias de que la aplicación  iontoférica extraneuronal produce hiperpolarización de la membrana.
  3. La presencia de mecanismos altamente específicos de captación que son los medios de inactivación sináptica.
  4. Antagonismo por estricnina del receptor de glicina.
  5. Estudios que señalan efectos sobre la conducta de ratas siguientes a la administración intranigral de glicina (Deutsch S.et al 1981)

Los aminoácidos ácido aspártico y ácido glutámico ejercen efectos
excitatorios poderosos sobre la mayoría de las neuronas y pueden ser considerados como trasmisores excitatorios en las sinapsis cerebrales.

         Casi todas las neuronas excitatorias en el SNC son glutamatoérgicas,  se estima que más del 50% de las sinapsis encefálicas liberan este agente.

         El precursor mas prevaleciente del glutamato en las terminaciones sinápticas es la glutamina que es metabolizada a glutamato por la enzima mitocondrial glutaminasa. El glutamato es eliminado de la hendidura sináptica por trasportadores de glutamato de alta afinidad presentes en las células gliales y en las terminaciones presinápticas. Las células gliales contienen la enzima glutamina sintetasa que convierte el glutamato en glutamina, la que es trasportada fuera de las células gliales y hacia el interior de las terminaciones, esta vía sintética se denomina glutamato-glutamina (Purves D. y otros 2004).

 

         NEUROPÉPTIDOS

         Muchos péptidos son conocidos como hormonas en las células endocrinas, incluidas las neuronas de las regiones neuroendocrinas del encéfalo como el hipotálamo y la hipófisis. Los péptidos pueden actuar también como neurotransmisores, son a menudo coliberados con los neurotransmisores de molécula pequeña. Con frecuencia los precursores peptídicos  son muchas veces más grandes que sus productos peptídicos activos y pueden dar origen a más de una especie de neuropéptidos (Purves D. y otros 2004).

         Los neuropéptidos son cadenas de aminoácidos (2 a 39 aminoácidos), que se han localizado dentro de las neuronas y son consideradas sustancias mensajeras. Algunas se identificaron primero como hormonas segregadas por la hipófisis, como el ACTH y la vasopresina; como hormonas locales en el intestino, como la gastrina y la colecistoquinina; como hormonas segregadas por el hipotálamo para controlar la secreción de otras hormonas de la hipófisis, como la secretante de hormona luteinizante y somatostatina. Las encefalinas y las endorfinas se encuentran naturalmente en el cerebro y tienen semejanzas muy grandes con la morfina y otros narcóticos derivados opiáceos.

         Los neuropéptidos pueden ser mensajeros químicos  asociados con funciones particulares como el balance de fluidos corporales, la conducta sexual, el dolor, el placer. Péptidos activos encontrados originalmente en el tracto gastrointestinal, tales como gastrina, sustancia P, polipéptido intestinal vasoactivo, colecistoquinina, se encuentran también presentes en el SNC. También péptidos encontrados originalmente en el cerebro se han encontrado más tarde en el intestino, como somatostatina, neurotensina,  encefalinas (Iversen L. 1989)

 La liberación del péptido en el axón ocurre distante del lugar de la síntesis. Las vesículas llenas de péptidos deben ser trasportadas a lo largo del axón hasta la terminación sináptica. El mecanismo responsable de ese movimiento, conocido como trasporte axónico rápido, trasporta las vesículas a velocidades de hasta 400 mm/día a lo largo de elementos del citoesqueleto denominados  microtúbulos, por proteínas motoras que requieren ATP como la cinesina (Purves D. y otros 2004). La secuencia de aminoácidos en el péptido debe estar codificada por un gen, un fragmento del ADN del núcleo celular. Se sintetizan en forma de un péptido precursor de gran tamaño. La forma activa de la molécula se alcanzará luego, a través de una serie de cortes sucesivos realizados enzimáticamente. El péptido provoca siempre una disminución de la probabilidad de respuesta de la célula efectora a otras señales; en algunos casos el péptido evita que un trasmisor excitador despolarice la membrana, mientras que en otros evita la acción hiperpolarizante de un trasmisor inhibidor.

Se han aislado en el cerebro multitud de pequeños péptidos. Se incluyen, factores que controlan la liberación de hormonas de la hipófisis anterior, péptidos que se fijan en los receptores de los opiáceos y la sustancia P. Estudios con encefalinas, endorfinas, y dinorfinas (péptidos opioides) indican que tienen acción inhibitoria en la mayoría de las neuronas, excepto en las células de Renshaw y en las piramidales del hipocampo, que son excitadas poderosamente por estos péptidos. Tanto la acción inhibitoria, como la excitatoria son bloqueadas por la naloxona, que es un antagonista específico de los opiáceos (Nicoll R. 1982).

Se han identificado los ligandos endógenos de los receptores opioides como una familia de más de 20 péptidos opioides agrupados en tres clases: las endorfinas, las encefalinas y las dinorfinas, donde cada clase es liberada de un prepropéptido inactivo. Estos precursores constituyen el producto de tres genes distintos: la preproopiomelanocortina, la preproencefalina A y la preprodinorfina. El precursor proopiomelanocortina contiene las secuencias para varios neuropéptidos no opioides como la hormona del estrés ACTH y la hormona melanocitoestimulante (MSH) (Purves D. y otros 2004)

Las encefalinas que están relacionadas con los receptores de los opiáceos son cadenas de cinco aminoácidos, con secuencia idéntica, excepto en el aminoácido terminal, que  en una es metionina y en  otra es leucina. Se encuentran presentes en abundancia en neuronas pequeñas de la cuerda espinal,  reciben información de fibras sensoriales que contienen sustancia P.

Las endorfinas fueron aisladas de la glándula hipófisis, son péptidos más largos, en los cuales se encuentra presente la secuencia de las metencefalinas. Se hallan en el hipotálamo y en células endocrinas del lóbulo anterior de la hipófisis. La administración repetida de endorfinas con intención analgésica conduce a la tolerancia y la adicción.

Los neuropéptidos actúan directamente sobre el cerebro y el resto del SNC, influyen el aprendizaje, la memoria, el afecto. Se ha observado que la ACTH tiene efectos consistentes sobre estados afectivos en un amplio rango de población no psiquiátrica, con reducción de ansiedad y depresión y con incremento de bienestar y energía. Se ha informado un profundo efecto sobre la visión cercana, sin acción concomitante sobre la visión lejana (Dornbush N. 1981). Se ha explicado por incremento en la habilidad para la acomodación ocular (Rhea D. et al 1982).

Las hipocretinas 1 y 2 (Orexin A y B) son neuropéptidos producidos por un grupo de neuronas distribuidas en el hipotálamo dorsal y posterior. Estas neuronas tienen proyección alta a través del SNC. Se ha demostrado que un déficit en el sistema de hipocretina subyace en la narcolepsia. Estudios demuestran que neuronas hipocretinérgicas son activas durante insomnio, vigilia con actividad psicomotora y durante el sueño paradójico (REM) (Torterolo P. 2002).

La sustancia P:
H-Arg-Pro-Lis-Pro-Glu-Glen-Fe-Fe-Gli-Leu-Met-Nh2  se encuentra en intestino, también está presente en las astas posteriores y en sistema habenulo interpeduncular. Presente en concentraciones elevadas en el hipocampo y la neocorteza humanos. Parece tener una acción excitadora cuando se aplica al tejido neuronal.  Es un neurotransmisor sensorial en la médula espinal,  específicamente relacionado con la trasmisión del dolor y con receptores periféricos del dolor en el SNC, de allí su nombre sustancia P “pain”, su liberación puede ser inhibida por los péptidos opioides liberados desde las interneuronas medulares.

Vasopresina:
Cis-Tir-Fe-Glu (Nh2)-Asp (Nh2)-Cis-Pro-Lis-Gli-Nh2
Oxitocina:
Cis-Tir-Ile-Glu (NH2)-Asp (NH2)-Cis-Pro-Leu-Gli (NH2)

La vasopresina y la oxitocina están contenidas en las neuronas neurosecretoras de los núcleos supraópticos y paraventriculares, son secretadas a la circulación periférica a partir de las terminaciones neurohipofisiarias, se han considerado también como sustancias con acciones sobre el SNC (Renaud L. 1982). Ambas son ejemplo de una familia de péptidos cuya estructura se conserva en una amplia variedad de especies. Personas que han recibido tratamientos prolongados con análogos a la vasopresina, experimentan un aumento de la atención en relación al medio que les rodea y una mejoría manifiesta de los test de memoria (Bloom F. 1981).

La neurotensina es un tridecapéptido que se encuentra tanto en el tracto gastrointestinal como en el SNC, en éste tiene una distribución heterogénea en todos los mamíferos (Manberg P. 1982), después de la administración central de la neurotensina se ha señalado que induce un número de efectos fisiológicos y conductuales que incluyen: hipotermia, relajación muscular, reducción espontánea de la actividad locomotora, potenciación del etanol y de la sedación barbitúrica, antagonismo con las anfetaminas. Todos estos efectos son demostrables con el tratamiento neuroléptico, por lo que se ha sugerido que actúa como un neuroléptico endógeno (Nemeroff C. 1980). Altas concentraciones en el cerebro humano han sido encontradas en el hipotálamo, la sustancia nigra, regiones grises periventriculares y ciertas regiones límbicas pericerebrales, también en los núcleos accumbens, septum y amígdala. En vista del  interés en el rol de los péptidos opioides en la enfermedad mental, es  interesante notar que tanto la neurotensina como la betaendorfina interactúan bioquímicamente con neuronas dopaminérgicas y en forma similar (Widerlov E. et al 1982)

Las prostaglandinas, que consisten en un anillo con cinco carbonos con dos cadenas de carbono largas, se encuentran presentes en altos niveles en el cerebro,  ejercen un rol modulador más que un rol trasmisor (Iversen L. 1989).

En 1987 se descubrió que el óxido nítrico es una molécula de señalamiento que modula el tono vascular, es un mensajero químico para algunos tipos celulares donde se incluyen las neuronas. Es un radical de vida corta que interactúa con las neuronas circundantes por difusión a través de las membranas, en lugar de ser liberado por exocitosis e interactuar con los receptores ligados a las membranas, es sintetizado a partir de L-arginina luego de la estimulación de la enzima óxido nítrico sintetasa, desafía los esquemas actuales de clasificación ya que puede funcionar tanto como neurotransmisor y como segundo mensajero (Purves D. y otros 2004).

 

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