Retraso Mental
Prof. Jesús R. Sánchez Lizausaba
    “El retraso mental es un trastorno definido por la presencia de un desarrollo mental incompleto o detenido, caracterizado principalmente por el deterioro de las funciones concretas de cada época del desarrollo y que contribuyen al nivel global de la inteligencia, tales como las funciones cognoscitivas, las del lenguaje, las motrices y la socialización”.     Los individuos con retraso mental tienen un mayor riesgo de sufrir explotación o abusos físicos y sexuales. La adaptación al ambiente está siempre afectada, pero en un entorno social protegido, con el adecuado apoyo, puede no ser significativa en enfermos con un retraso mental leve”.
    “Algunos enfermos pueden presentar déficits graves en un área completa o una capacidad mayor en un área particular, a pesar de un retraso mental profundo. La determinación del grado de desarrollo del nivel intelectual debe basarse en toda la información disponible, se incluyen las manifestaciones clínicas, el comportamiento adaptativo propio del medio cultural del individuo y los hallazgos psicométricos.
    Para un diagnóstico definitivo debe estar presente un deterioro del rendimiento intelectual, que da lugar a una disminución de la capacidad de adaptarse a las exigencias cotidianas del entorno social normal”.
    Epidemiología: Se considera que el 1% de la población reúne criterios para calificarlos como retardados mentales, se ha señalado que entre los niños se consigue hasta un 3% de retardados mentales. El síndrome de DOWN o mongolismo constituye aproximadamente el 10% de los retardos mentales que se encuentran en instituciones destinadas a ellos.
    Los deficitarios mentales provienen en forma predominante de clases sociales bajas. En la consulta externa psiquiátrica del IAHULA, el diagnóstico de retraso mental fue hecho en el 4.37% de los pacientes que consultaron por primera vez en 1982; 62,5% masculinos; 96%, menores de 25 años de edad. Durante 1995 el diagnóstico de retraso mental se hizo en el 6.7% de los pacientes que consultaron por primera vez, de ellos el 65.5% eran varones.
    Etiología: Los factores etiológicos pueden ser biológicos, psicosociales o mixtos.
    Las anormalidades biológicas pueden conseguirse como determinantes en el 25% de los casos. Se pueden mencionar metabólicas, traumáticas, infecciosas, nutricionales, tóxicas y prematuridad.
    Como factor psicosocial se puede mencionar la privación ambiental, sobre todo en clases económicas bajas.
    Evolución: Cuando se encuentra presente una anormalidad biológica importante el curso tiende a ser  crónico, si además no es tratado, se tornará más severo. Cuando los factores etiológicos psicosociales son predominantes, el nivel de retraso puede ser discreto y el diagnóstico se hace tardío.
    En el medio familiar, la presencia de un niño retardado es causante de perturbaciones; algunos padres estimulan poco al niño porque se convierten en sobreprotectores. Otros padres tienden a presentar depresión severa, lo que también limita la ayuda al retardado.
    Existen los padres que se tornan agresivos contra el niño retardado y algunos adoptan actitudes de frialdad y rechazo. Ocurre con frecuencia que sólo la madre se ocupa del problema.
    Encontramos retardados mentales que aprenden a relacionarse bien con la comunidad, otras personas que durante su infancia fueron calificados de retardados adquieren independencia, son útiles y autosuficientes en la edad adulta.
    Diagnóstico: La evaluación del nivel intelectual deberá hacerse en base a la información disponible, a la evidencia clínica y a los hallazgos psicométricos. En la clínica debe evaluarse la adaptación, se debe usar como patrón de comparación la edad. Cuando el CI está por debajo de 70, el funcionamiento adaptativo es limitado. Alteraciones como el mongolismo, de inmediato reflejan las características del retrasado mental, esto ocurre también con anormalidades neurológicas con compromiso neuromuscular, sensorial o ictal. Muchos niños evidencian el retardo desde el nacimiento y tienden a un desarrollo psicomotor lento.
    Una gran variedad de condiciones pueden simular al retardo mental, podemos mencionar,  privación de estimulación hogareña, déficits sensoriales, déficits de lenguaje, enfermedades crónicas, trastornos convulsivos, alexia, agrafia, afasia, dificultades emocionales, autismo infantil.

    Clasificación:
“Retraso mental leve (F70): Los individuos afectos de retraso mental leve adquieren tarde el lenguaje, sin embargo, la mayoría alcanzan la capacidad de expresarse en la actividad cotidiana, de mantener una conversación y de ser abordados en una entrevista clínica. La mayoría de los afectados llegan a alcanzar una independencia completa para el cuidado de su persona, para actividades prácticas y para las propias de la vida doméstica, aunque el desarrollo tenga lugar de un modo  más lento de lo normal. Las mayores dificultades se presentan en las actividades escolares y muchos tienen problemas específicos en lectura y escritura.  Las personas con retraso ligero pueden beneficiarse de una educación diseñada de un modo específico para el desarrollo de los componentes de su inteligencia, con el fin de  compensar  sus déficits”.
    “Si se utilizan tests de CI estandarizados de un modo adecuado, el rango de 50 a 69 corresponde a un retraso mental leve. Sólo en una minoría de los adultos afectados puede reconocerse una etiología orgánica”. (Debilidad mental. Subnormalidad mental leve. Oligofrenia leve. Morón).
    “Retraso mental moderado (F71): Los individuos incluidos en esta categoría presentan una lentitud en el desarrollo de la comprensión y del uso del lenguaje y alcanzan en esta área un dominio limitado. La adquisición de la capacidad de cuidado personal y de las funciones motrices también está retrasada, de tal manera que algunos de los afectados necesitan una supervisión permanente. Aunque los progresos escolares son limitados, algunos aprenden lo esencial para la lectura, la escritura y el cálculo. Los programas educativos especiales  pueden proporcionar a estos afectados la oportunidad para desarrollar algunas de las funciones deficitarias y son adecuados para aquellos con un aprendizaje lento y con un rendimiento bajo. De adultos, las personas moderadamente retrasadas suelen ser capaces de realizar trabajos prácticos sencillos, si las tareas están cuidadosamente estructuradas y se les supervisa de un modo adecuado. Rara vez pueden conseguir una vida completamente independiente en la edad adulta. Sin embargo, por lo general estos enfermos son físicamente activos y tienen una total capacidad de movimientos. La mayoría de ellos alcanza un desarrollo normal de su capacidad social para relacionarse con los demás y para participar en actividades sociales simples”.
    “El CI esta comprendido entre 35 y 49. En la mayoría de los casos que se incluyen en esta categoría puede reconocerse una etiología orgánica”.
    “Retraso mental grave (F72): Tanto el cuadro clínico, como la etiología orgánica y la asociación con otros trastornos son similares a los del retraso mental moderado,  lo más frecuente en este grupo son unas adquisiciones de nivel más bajo que las mencionadas en el retraso mental moderado. Muchas personas dentro de esta categoría padecen un grado marcado de déficit motor o de la presencia de otros déficits que indican la presencia de un daño o una anomalía del desarrollo del sistema nervioso central, de significación clínica.
    El CI está comprendido entre 20 y 34”. (Subnormalidad mental grave. Oligofrenia grave).
    “Retraso mental profundo (F73): El cociente intelectual en esta categoría es inferior a 20, lo que significa en la práctica que los afectados están totalmente incapacitados para comprender instrucciones o requerimientos o para actuar de acuerdo con ellas. La mayoría tienen una movilidad muy restringida o totalmente inexistente, no controlan esfínteres y son capaces en el mejor de los casos sólo de formas muy rudimentarias de comunicación no verbal. Poseen una muy limitada capacidad para cuidar sus necesidades básicas y requieren ayuda y supervisión constantes. En la mayoría de los casos se pone en evidencia una etiología orgánica”. (Idiocia. Subnormalidad mental profunda. Oligofrenia profunda).
    Examen mental:
    Inteligencia: El funcionamiento intelectual general, como ya se ha mencionado, se encuentra  por debajo de lo normal, esto trae como resultado déficit o deterioro de la conducta adaptativa.
    Motricidad: Con frecuencia se pueden observar movimientos estereotipados, también hiperactividad, algunos pueden permanecer apáticos frente a un juguete por largo tiempo.
    Lenguaje: pobre.
    Afectividad: Pueden mostrarse temerosos y algunos francamente agresivos.
    Pensamiento: Poco productivo, tendencia a lo concreto, no es raro que el retrasado mental presente sintomatología psiquiátrica con diferentes alteraciones del pensamiento.
    Prevención: Nos referimos ahora a la prevención primaria, se deben mencionar tanto la educación como el mejorar las condiciones socioeconómicas. Esto debe traer como consecuencia disminución de embarazos, tanto en adolescentes como en mujeres mayores de 40 años, e incremento del número de mujeres que acuden  a las consultas de control prenatal.
    La prematuridad debe prevenirse, deben detectarse incompatibilidades sanguíneas, la nutrición durante el embarazo debe ser adecuada, las madres diabéticas deben recibir control  estricto. La mujer embarazada no debe recibir drogas a menos que éstas sean estrictamente necesarias. El parto debe ser atendido por personal debidamente entrenado, en lugares destinados y equipados para prevenir complicaciones, aquí debemos insistir en la atención pediátrica precoz. En muchos casos resulta aconsejable la esterilización del retardado mental, hay casos donde será útil un aborto terapéutico, más aún cuando se ha estudiado el líquido amniótico por amniocentesis.
    Tratamiento: El psiquiatra con frecuencia debe asumir el tratamiento de los pacientes retardados mentales, por lo que debe estar en condiciones de recurrir a las autoridades educacionales, a los servicios sociales y a los psicólogos, ya que este tratamiento es una labor de equipo.
    El psiquiatra debe mantener hacia el paciente una actitud cordial, muchas veces directiva, con un vocabulario simple que permita ser entendido con facilidad.
    Se recomienda el inicio precoz de estimulación sensorial por lo que será muy importante el diagnóstico temprano; debe estimularse la autoimagen del niño retardado.
    Desde el punto de vista farmacológico se han usado neurolépticos en retardados mentales cuando ha resultado necesario tranquilizarlos, siempre existe el riesgo de uso indebido de los fármacos, bien sea por dosis inadecuadas o por períodos de tratamiento no correctos. Cualquier agente farmacológico útil para la población general lo puede ser también para el retardado mental en el momento que sea necesario.
    Se ha mencionado disminución de la conducta agresiva cuando se han usado sales de litio.
    Las técnicas terapéuticas de modificación de conducta también son de utilidad con los retardados mentales.
    Cuando se requieren cuidados institucionales se agrupan de acuerdo a la edad, grado de retardo y tipo de déficit, se mantiene el contacto con la familia. El entrenamiento, la educación, el tratamiento y la rehabilitación, constituyen metas primarias en la institución.
 


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